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El drama de la inmigración

El Gobierno da largas a la crisis del "Open Arms" a la espera de Bruselas

La Vanguardia: 14-08-2019

Luis Izquierdo

Interior se niega a tramitar la solicitud de asilo para los 31 menores a bordo

La situación del barco de rescate en alta mar Open Arms, con 151 inmigrantes a bordo, comienza a tomar dimensiones de crisis política de cierta magnitud en manos de un Gobierno en funciones que sigue preso del gesto humanitario que tuvo con el buque Aquarius hace ahora poco más de un año. Pero el Ejecutivo socialista no parece dispuesto a asumir en esta ocasión el papel magnánimo que tuvo entonces y que causó un importante malestar entre algunos de sus socios europeos. Después de 12 días de navegación en aguas próximas a la isla de Lampedusa sin esperanza de obtener permiso para desembarcar a los náufragos en algún puerto italiano o maltés, el Gobierno español se vio obligado ayer a pronunciarse por primera vez de forma clara en esta crisis. Y lo hizo negándose a tramitar la petición de asilo que el capitán del Open Arms había formalizado el pasado lunes en la embajada española en Malta para los 31 menores de edad no acompañados que viajan en su embarcación. "El capitán del barco no está capacitado jurídicamente para pedir asilo en nombre de los menores", anticipó el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, como respuesta a la petición, una respuesta que el Ministerio del Interior debe ofrecer a los solicitantes en un plazo máximo de 15 días. Y es que el Gobierno quiere ganar tiempo en espera que sea la Comisión Europea la que tome cartas en este asunto, según apuntaron a este diario fuentes de la Moncloa. Llamada internacional La ONU exige a la UE una solución urgente para los más de 500 inmigrantes rescatados Pero la crisis se agrava por días y empieza a adquirir propor­ciones muy preocupantes, pues a los 151 inmigrantes del Open Arms se suman los 357 náufragos que viajan a bordo del Ocean Viking. Este último es un barco noruego fletado por las oenegés Médicos sin Fronteras y SOS Mediterranée que ha rebasado con creces su capacidad, estipulada en 200 personas. Por si todo eso fuera poco, los dos barcos comenzaron a afrontar ayer un temporal que dificulta las ya de por sí complicadas condiciones de vida en los dos buques. El Ocean Viking se acercaba anoche a aguas de Italia o Malta en busca de refugio. El único respiro lo proporcionaron ayer el barco Astral, con el que la oenegé española llevó hasta el Open Arms provisiones y un equipo de psicólogos que ayuden a los inmigrantes a afrontar las difíciles jornadas que aún tienen por delante, y la evacuación por parte de Malta de cuatro migrantes a bordo del barco español: un bebé con problemas respiratorios, su hermano y sus padres. El Alto Comisionado para la Ayuda a los Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur) se pronunció ayer exigiendo a la Unión Europea que disponga de forma urgente de un puerto de acogida seguro. Negociación política La inmigración es un serio punto de fricción entre el PSOE y sus posibles socios En Bruselas, una portavoz de la Comisión Europea se limitó a explicar que el ejecutivo comunitario no puede actuar si no hay una petición por parte de alguno de los estados miembros, pero admitió que ya se están teniendo conversaciones con los gobiernos concernidos para hallar una fórmula de reparto con la que zanjar esta nueva crisis. Frente a la cerrazón del ministro italiano del Interior, Mateo Salvini, que volvió a negar categóricamente un puerto donde atracar, ayer arreciaron los ofrecimientos desde Palma, Maó y Cádiz, como hicieron días atrás Barcelona o València. Sus alcaldes han ofrecido sus ciudades para acoger a los inmigrantes. Las oenegés cristianas y el sindicato CC.OO. se pronunciaron reclamando al Gobierno en funciones una solución humanitaria inmediata. A nadie escapa que esta crisis, cuya resolución es ­todavía incierta, no ayuda en la negociación que el Gobierno debe emprender con sus eventuales aliados para consumar una investidura antes del 23 de septiembre, día en que se convocarán elecciones de forma automática si el Congreso de los Diputados no ha investido un nuevo presidente. Tanto Podemos como ERC y Junts per Catalunya, así como Compromís, se han pronunciado reiteradamente de forma clara en favor de la acogida de los inmigrantes rescatados por las oenegés. Pero el rumbo de la política migratoria del Gobierno socialista se alejó de sus primeras intenciones tan pronto como, tras la acogida del Aquarius (en el que viajaban 629 inmigrantes rescatados en el Mediterráneo central), distintos gobiernos europeos reprocharon el buenismo del entonces recién nombrado Ejecutivo de Pedro Sánchez. Tras un amago de colaboración entre la oenegé Pro Activa Open Arms y Salvamento Marítimo que no terminó de fraguar, el Gobierno retuvo al buque de rescate en el puerto de Barcelona durante más de 100 días. Y cuando partió lo hizo sin el despacho que le autoriza a realizar rescates. Desde entonces, la grieta entre partidos y oenegés se ha ido agrandando. Y esta nueva crisis humanitaria llega en el peor momento político posible.

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